Costa Brava
Para toda persona, sean cuales sean sus aficiones, gustos y propósitos de bienestar, La Costa Brava es el lugar ideal por excelencia. Delicioso litoral de la Provincia de
Girona, contiene los más bellos parajes que puede brindarnos la Naturaleza en todos sus aspectos, sobre todo en sus
conjunciones de tierra y mar. Por su agreste configuración, sus abundantes masas rocosas gastadas por la erosión marina sobre
terrenos graníticos, su línea costera recortada, con gran cantidad de entrantes y salientes, y la bravura de sus peñas a veces de
proporciones gigantescas, esta costa tiene el bien merecido nombre de "brava" porque así la bautizó hace años el que fue ilustre
periodista Ferran Agulló. Y aunque la característica más destacada del litoral sea este configuración fantástica de acantilados
rocosos, a veces de gran magnitud, y de riscos y peñascos avanzado en purita sobre el agua o adentrándose entre las masas de
rocas hasta estrechos abismos o cuevas, solo accesibles con una embarcación, abundan en la Costa Brava, sin embargo, grandes
y pequeñas calas con su correspondiente encantadora playa.
Se encuentran en aquellos puntos en que un curso de agua aporta las arenas del ganito descompuesto, determinando la
constitución de playas deliciosas y recoletas. Aislados en tales lugares quienes en ellos acuden, se encuentran rodeados por la
apacible maravilla de un paisaje en el que se funden bellamente la coloración y forma de las rocas, la gama de la vegetación y el
dorado suave de la arena, en espléndido contraste con el azul del mar. 
Otro atractivo de la Costa Brava, esencial contribuyente al prestigio internacional de que disfruta, son sus extensas playas y
bahías, con más amplios horizontes, de Tossa de Mar, Sant Feliu de Guixols, Platja d'Aro, Palamós, Pals, Escala,
Empuriabrava, Roses, Llançà...
Añadamos a todo ello que este encaje rocoso, accidentado y abrupto de la Costa Brava, contraste con su clima suave y
templado, inclusivo en invierno. En ella predomina el cielo azul, el agua del mar se mantiene tibia casi todo el año,
permanece siempre clara y transparente, y por doquiera sobresalen los fuertes colores y tonos de una ubérrima
vegetación. Pinos, alcornoques, almendros, algunos agrios y algarrobos, el romero y el tomillo aparecen desde tierra
adentro para asomarse por encima o por en medio de los acantilados rocosos sobre las
aguas mediterráneas, y en contraste con las arenas de dorada coloración de las playas y calas.
En el terreno histórico, innumerables e importantísimos son los restos
dejados en el país desde las más remotas civilizaciones hasta las más recientes culturas. Basta citar los conjuntos
fenicios, griegos y romanos de Empúries, dólmenes y menhires en distintos lugares de la comarca, el poblado ibérico de
Ullastret, el monasterio de Sant Pere de Rodes, el castillo de Perelada, todo cuanto queda de los antiguos poblados de
Roses, Tossa de Mar, Pals, Palamós y otras muchas más antigüedades.
En marcos adecuados todos ellos, el turista puede practicar toda clase
de deportes acuáticos y demás entretenimientos,
tales como el esquí, la navegación a remo, vela o motor, la pesca en todas sus facetas y, además, la exploración
arqueológica de los fondos, en la que no es raro encontrar restos de embarcaciones, cerámicas y otros elementos del
importante tráfico marítimo por la Costa Brava en la antigüedad. Además existen varios campos de golf.
Fragmentos de Enrique Palau en el libro "Costa Brava", edición 2005
|